¿Cómo saber si es el fin?
diciembre 29, 2010
La verdad es que no sé muy bien qué me pasa últimamente, pero llevo una temporada que empieza a extenderse demasiado, en la que no consigo sentarme a escribir. Son muchas las veces en las que pienso que quizás sea el fin de este pequeño cachito de mí.
Cuando comencé a escribir en este blog era un niñato que se creyó capaz de comerse el mundo. A día de hoy, podría reconocer que soy un niñato que sobrevive a duras penas. De hecho, si miro atrás y recuerdo cómo pensaba y cómo actuaba, creo que la verdad ha sido que el mundo me ha comido a mí, y no yo a él como creí hacer.
No quiero forzarme a escribir, siempre lo hecho de manera natural y casi espontánea: no puedo obligarme a hacerlo… Estoy en un momento de mi vida en el que me pasan un millón de cosas interesantes sobre las que podría reflexionar y nunca encuentro el momento ni me salen las ganas necesarias para poder plasmarlo en un post. La verdad es que creo que esa parte exhibicionista que he estado cultivando con este blog durante estos años ha tocado fondo.
No sé si quizás estas serán las últimas palabras que escriba aquí, pero sí sé que necesitaba hacerlo. No es que tenga que justificarme ante nadie, pero es verdad que han sido muchas las ocasiones en las que me he obligado a sentarme delante del ordenador para escribir algo que nunca he subido. Como he comentado ya, últimamente no me siento capaz de transmitir. A veces pienso que se me ha apagado la luz.
No sé si volveré, osea que por si a caso, un beso grande para tod@s los que habéis formado parte de este rinconcito de mi corazón.
Largarse pronto con lo puesto
noviembre 24, 2010
La imagen ha valido más que las mil palabras que yo pudiera exponer hoy. Estaba viendo las noticias mientras me fumaba un porrito con mi yonkilata después de un día horrible de curro cuando de repente han enfocado el Camp Nou. El estadio del Barça estaba a rebosar y con un mosaico y ambiente precioso.
“Unas 100.000 personas hay ahí… Es el mismo número de mujeres que sufren de violencia de género y han solicitado protección”.
Se me ha caído el alma al suelo. No puedo creerme que hoy en día siga existiendo tanto mal en la sociedad. Reivindico que seamos la generación en la que nuestros hijos hablen de esto como algo finito y pasado.
Un beso a todas las mujeres que puedan leer esto.
En el fondo es mi orgullo (Grey)
noviembre 17, 2010
Una de las cosas que más nos cuesta expresar son los propios miedos. Yo hoy, de la manera mas tonta, me he dado cuenta de cual es uno de esos miedos y he decido exponerlo y hacer una pequeña reflexión: No quiero terminar esta vida solo.
Y ya no terminarla, lo que no quiero y me aterra pensar, es que puede que viva mi vida sin nadie especial a mi lado.
Yo se, porque así lo siento, que en mi vida hay y es muy probable que haya, mucha gente que es mucho más que especial. Pero no es lo mismo un grupo de personas especiales, que una persona especial. En los temas del amor, la soledad se puede palpar. A veces sientes su aliento en tu cogote (hasta cuando muerdes la almohada mientras te follas un tiazo bueno).
Hoy un chico me ha rechazado. Y de repente me he dado cuenta de las ganas locas que tengo de formalizar una vida. De las ganas que tengo de salir de un mercado tan frívolo que a veces me despelleja vivo.
Y yo me pregunto… Si en esta vida podemos tener cualquier tipo de objetivo, ¿Por qué me siento como un loco cuando pienso que uno de mis primordiales objetivos es encontrar a un tío que me complemente y me haga sentir uno siendo dos? ¿Por qué incluso siento que la gente no me comprende y que les parezco un dependiente?
“Hola, me llamo Jaime y soy adicto al amor”. La culpa de todo la tiene Anatomía de Grey y Sexo en Nueva York. Putas series maricas de los cojones, como me gustan.
Pasando página; ahora estamos en otro capítulo
noviembre 5, 2010
Creo que puedo decirlo, allá voy… Hay momentos en que ya consigo tener una buena relación con mis progenitores. La verdad es que no les echo de menos para nada. De hecho me siento liberado de una red que me hacía sentir interiormente ahogado.
No obstante eso no quiere decir que no vaya a aprovechar uno de los que se supone que es de lo mayores placeres de la independencia. Empezar a ver a tus padres con otros ojos y una mejora en la relación. Yo de ellos no he dudado (en este aspecto) en ningún momento, y confiaba en una mínima inteligencia por parte de mi madre que al fin y al cabo como personaje fundamental del universo almodovariano es la presidenta y portavoz del cotarro.
Cada mañana en el trabajo intento buscarme un hueco para hablar con ella. A ella le hace ilusión y a mí tampoco me cuesta mucho. Cuando por el curro me ha sido imposible llamarla intento hacerlo cuando llego a casa. Es como si tuviera la necesidad de pasar lista… De momento es una concesión que hago, a ver si así mejoro mi karma con ella.
Con mi padre es algo distinto. Con él no hablo a no ser que le llame para pedirle que abandone su partida de petanca o de tute y por favor, abra la casa a unos u otros… ¿Cómo se independiza la gente que no tiene un padre con tiempo libre para poder enmarronarle? Es una cuestión que me ronda por la cabeza casi a diario…
¿Quién me ha leído y quien me lee? Toda una vida de blog hartándome a criticar a las dos personas que más me han ayudado en conseguir una felicidad suprema…
Me parece muy irónico. Menos mal que me cuesta decir lo mismo lo bueno que lo malo… ¿Cómo puede haber tanta gente que sólo abre la boca para metaforear con lo malo y luego con lo bueno no lo hacen? ¿Es que nunca la vida les ha enseñado el sabor dulce de la cara amarga?
El regreso de la bestia
octubre 20, 2010
Dicen que lo bueno se hace esperar. Esta vez puedo dar fe de lo que ha merecido la pena mi espera… Hace unos años tuve la suerte de que me tocara un piso de protección oficial en Alcorcón (que aunque a mí se me llena la boca diciendo que soy de Madrid, también digo muy orgulloso que soy de aquí). Después de estar pagando durante dos años algo que ni si quiera tenía visualizado ni muy claro de cómo iba a ser, el 27 de Enero de este mismo año firmé con el notario (una de esas grandes experiencias que si no la vives no creo que pase nada) y recogí las llaves de mi casa.
Han tenido que pasar 8 meses para sentirme preparado para dar el salto de la cuna de mis papis y empezar una nueva etapa de mi vida. Mucha gente me ha “martirizado” un poco por todo lo que se demoraba mi independencia, pero es que yo soy así. Me gusta hacer las cosas bien (y más cuando está en tu mano y es mucho más posible) y el haberlo precipitado aunque sólo hubiera sido un poco, creo que probablemente hubiera engrisecido un poco esta experiencia.
Una experiencia que después de 20 días puedo encontrar el hueco para escribirla y compartirla (aunque ahora mismo he tenido que no coger el teléfono a una de mis zorritas). Una experiencia que me tiene repleto de felicidad. Todo es nuevo y a la vez, todo me parece muy usual y común.
Y como decía, aquí me hayo. En mi salón precioso, con mi portátil precioso sentado en mi sofá precioso. Soy un cansino, la gente tiene que estar harta de mí, porque se me llena la boca. Pero es que no es para menos… Comienzo una nueva etapa en mi vida y lo hago acompañado.
Acompañado por Licomanuel. Si he de ser sincero, hasta el día que no vino él no he sentido lo que puedo decir que tengo: un hogar. Un hogar que he vivido con mucha ilusión mientras se iba construyendo y que me hace dar cuenta de que lo malo que haya pasado por el camino mientras se iban dando esos pasitos, no tiene ninguna importancia en este momento.
Ahora sólo importa colgar este post, llamar a mi gordo y fumarme un porro mientras me bebo una birra. En casita, tan a gusto. Tan feliz.
Me gustaría agradecer desde este cachito mío, la buena amistad y el buen rollo que ha demostrado en todo momento mi gran amiga Marta. Ha cuidado de Licomanuel hasta que he podido traérmelo. Más de dos años y medio con él. Gracias amante, te queremos con locura. Y por supuesto, como hicimos el otro día con una rayita y un gintonic, escuchemos y cantemos esta canción. Los tres juntos: tú, yo y ese maravilloso gordito gato que tan feliz me hace.
Te quiero Marta, mil millones de gracias. Nunca podré recompensarte por este favor. Eternamente agradecidos estamos los dos. Chuquimanuel (como sabes que odio que le llames) y yo.
Esta canción siempre fue de nosotros dos. Pero a partir de hoy, siempre que la escuchemos, nos acordaremos de ti.
Baby, if I’ve got you, I don’t need a parachute
septiembre 19, 2010
He conocido a un tío majo.
He conocido a un tío que escucha y habla.
He conocido a un tío guapo.
He conocido a un tío que le da tiritos a mis porros.
He conocido a un tío que me gusta.
Y de nuevo, y esta vez por otra cosa, tengo prejuicios que me hacen pensar que a dónde iría con él de la mano sin ni siquiera saber si me la querría dar.
He conocido a un tío que una vez más me hace pensar: “Joder, Jaime, manda huevos lo tuyo”.
In the name of the father, the skeptic and the son!
septiembre 15, 2010
Podrá tener muchas cosas el hombre pero en el fondo no es más malo que cualquiera. Quizás sus fallos son más acentuados en ciertas actitudes pero no por ello es menos humano que cualquiera. Ni más tampoco, pero sí igual que el resto al fin y al cabo.
Anoche en una crisis absoluta descubrí como me había venido un recibo del agua de 66 euros. Siendo lo rubia que soy sospeché que era demasiado teniendo en cuenta que ni uso el agua apenas…
Esta mañana en la oficina les decía a mis compañeros: “¿Cómo podéis vivir sin unos padres que os puedan hacer este tipo de favores?”. La respuesta de un compañero, un pájaro él, era: “Pues no viniendo a currar… Es que no queda otra”. No os podéis ni imaginar el escalofrío que he sentido. No ir a currar si estar eso previsto me parece una de las mayores putadas de la vida. Al menos a mí que entiendo que tengo una obligación. Muchas veces auto-impuesta pero una obligación de todas maneras.
Al llegar a casa le pregunté a mi padre si el hombre cuyo oficio era mirar contadores (que no sé cómo se dice) le había llamada para asomarse a lo largo de la tarde:
- No, a mí no me ha llamado nadie, pero vamos, que lo mismo ha ido el señor.
- ¿Sin llamarte antes?
- Es que como ya me he hecho amigo de tu conserje le he pedido que si alguien llegaba para eso ya se encargara él.
- Joder papá, tampoco es que tengas nada mejor que hacer. – Sí, soy un hijo de puta, lo que desde luego no tiene que hacer, es solucionarme la vida.
- No te preocupes. Le he regalado una lata de cerveza.
No he podido evitar sentarme a escribir este post.
Ansias provocadas
septiembre 14, 2010
Creo que estoy haciendo las cosas lo mejor que puedo. Si la vida me ha enseñado algo es a que en muchas ocasiones quien mucho aprieta poco abarca.
La verdad es que si pienso que un 27 de Enero de este mismo año (recién dejado por mi último novio en una absoluta crisis personal) me dieron las llaves de mi casa para poder entrar a vivir, me da la sensación de que ha pasado ya mucho tiempo y yo sigo en lo que sigue siendo mi habitación. En el nido paterno, en casita de papá y mamá.
Cuando uno tiene la suerte de tener un buen trabajo estable (por mucho que lo odio por momentos y cada vez más) en el que no es que cobre del todo mal, le ha tocado un piso de protección oficial y al año siguiente un pellizco en la lotería de Navidad tiene una posibilidad que otra tanta gente no tiene. Una amiga me decía el otro día que no me lamentara por aún no haberme ido a mi casa, que en el fondo era una suerte poder hacerlo todo al dedillo desde el principio.
Otra amiga un día me recalcaba que era un snob. Creo que ambas dos tienen razón.
Soy un chaval con suerte que puede jugar a ser un snob. Eso sí, la casa la empiezo a sentir muy mía y cada vez siento más la necesidad de mimetizarme con ella. De hecho es que poco a poco lo voy haciendo… Y mira que estoy teniendo disgustos… Pero es que, quien mucho aprieta poco abarca. Y esta vez no ha sido en cuestión de prisa si no en cuestión de cantidad. Lo he querido todo y he aspirado a todo.
Creo que lo he conseguido. Es como sentir un ideal que he convertido yo mismo en realidad. Ya sólo me queda dar el último pasito que tendrá que ser cuando tenga ser. Como todo en esta vida.
La coca me pone cariñoso
septiembre 5, 2010
Es un hecho cierto y contrastado por yonkis de todo el mundo que a los dos días de hincharte a perico te da un bajonazo increíble. Y no físico, si no mental. Al fin y al cabo al cuerpo se le mete una cantidad de mierda más que suficiente para poder llegar a alterar la personalidad de un individuo.
Yo por primera vez en mi vida, al menos que yo recuerde, he tenido el bajonazo antes que la propia resaca. Me he levantado jodido, pero peor estaba por dentro. El arrepentimiento que sentía por haber dejado escapar a un chico que pintaba tan bien, me lleva martirizando toda la semana. De hecho le envié el miércoles un mensaje al móvil y aún estoy mirando al puto Iphone constantemente por si tengo un mensaje suyo… Pero no.
La cuestión es que tengo claro que no va a contestar. Pero no sé qué debería hacer. Pienso muy seriamente enviarle otro mensaje, pero no estoy muy convencido de si sería una buena idea. A lo mejor yo podría explicarme mejor, pero no creo que obtuviera nada. Veo claro que me tiene sentenciado (y desde luego yo sí que no puedo decir nada de esto, porque ha sido una tortilla que se me ha dado la vuelta, pues quien le sentenció y le dejó plantado en el salón de su casa por un comentario absurdo fui yo).
Cómo me gustaría poder decirle todo lo que me pasa por la cabeza. Como me gustaría poder mirarle a los ojos para que supiera todo lo que pasa por mi corazón. He sido un puto membrillo, que ya no gañán. He sido un nazi con mucha gente y ahora me lo están haciendo a mí… Porque una vez más, lo que siembras, recoges. Y cuando la cosecha es mala, también.
Shit!
septiembre 2, 2010
Hoy termina siendo un día triste. Y si es así, es porque una señora anciana, como es mi abuela, que este mes la cuidan mis padres porque la señora ya está senil, me ha dejado con el corazón en la boca y conteniendo las lágrimas por no montar el drama.
Según me he sentado a cenar en la mesa del salón, mientras mi madre preparaba su cena (la de mi abuela) y mi padre estaba en la terraza fumando, ella me ha cogido del brazo a la que me tiraba al sofá y con una voz muy dulce y muy serena me ha dicho: “A comer y a callar”. Con una sonrisa: “A comer y a callar”.
Y es que para nada lo ha dicho a mala fe o en plan abuela victoriana de los tiempos de Franco. Su mirada lo decía todo. Su mirada era cansada y resignada; dolida como madre y como abuela; decepcionada…
Hasta una señora anciana de 92 años se ha dado cuenta que para los 45 minutos como mucho que paso en casa haciendo vida común, la mayoría del tiempo estoy a voces. Algunas veces tendré razón en darlas, otras tantas sé perfectamente que no. Sé también perfectamente que mis padres son dos seres que sacan lo peor de mí, pero eso no es una razón para tal comportamiento. Eso me lo ha enseñado mi abuela hoy. Que sinceramente, es un día de mierda en el que me siento que soy un tío de mierda.