Un último tirón

Agosto 31, 2008

Para mí oficialmente el verano, hoy (madrugada del sábado a domingo) ha terminado. Mañana es un día de transición pues el lunes:
- Volvemos a tener jornada entera (y más que entera) en el trabajo. Hasta Enero, de 9 a 19.
- Vuelvo a la piscina, por lo que dejo un poco de correr. Intentaré equipar ambas actividades que últimamente, unas carreritas por el parque me han ayudado mucho.
- Oficialmente entro en la nueva etapa de mi vida. Como muchos ya sabéis, estoy dejando de ser una pija (en muchos aspectos) transformándome en lo que yo denomino de broma (pero que me encanta y me lo creo) “underground” (ufff, es que suena lo más), y me he comprado una maquina corta-pelos especial para las barbas y tal y así dejar de ir al barbero. Si es que soy lo best.

Y así, con paciencia intentaré que pase esta última semana. Y dos libres enteras para mí: mi semanita de retiro en Las Palmas y el conciertazo de Madonna en Sevilla que será lo más sin dudarlo.

Estoy en un momento en el que me han abandonado ya las fuerzas. Vivo por inercia, arrastrado por una tormenta de sentimientos y frustraciones. Necesito escapar.

De momento me voy a fumar un porrito de maría mientras escucho un poquito a mi Manolo García.

Con la tontería, éste ha sido mi post número 100. Un año y medio casi compartiéndome un poco más. Intentando plasmar sentimientos en palabras y siempre con una razón, aunque a veces no atine… Al fin y al cabo no soy escritor ni un hombre muy humanístico que digamos, pero me gusta tener este rinconcito. Y pensar que alguna vez alguien, por leer algo que he escrito con el corazón, se emociona o siente empáticamente conectad@ conmigo, es una gran satisfacción. Quizás si nos contáramos más cosas, sobre todo las malas, todos ganaríamos: unos podrían recibir ayuda y otros no sentirse tan solos en las desgracias.

Gracias a todos y todas que me seguís.

Por cierto, son tantas las veces que me pregunto: ¿Quién concretamente, se leerá mi blog?

Hoy ha sido uno de esos días que uno no sabe como catalogar.

Parte primera: (la buena). He ido al especialista de la seguridad social. Me han atendido con la suerte que me acompaña, cuatro mujeres a las que he puesto mi culito en pompa. Al menos todas han exclamado: “Uy, pero esto está muy bien… Sólo tienes heriditas”. Por cierto, al comentarles que he ido por mi cuenta a la clínica Sandoval, me han comentado que ha sido una decisión muy acertada. A lo que yo he respondido: “Es que si tuviera que haber esperado tres meses… Ustedes imaginen como tendría yo mi culo… ¿No creen?”.

Parte segunda: (la mala). De nuevo he notado esa sensación de agobio en el trabajo. Una sensación juntada con la desgana de trabajar y la necesidad de unas vacaciones (a las que sí me llevaré mi móvil y no estaré off).

Parte tercera: (sin calificación aún). He hablado con Pablo vía msn. Y hoy voy a reconocer una cosa, que juro que como alguien alguna vez me haga un comentario a cerca de ello (porque quien me ha tenido que dar su opinión ya lo ha hecho), le mando a tomar por culo. En fin, a lo que iba… Pablo me debe pasta. Yo en su día le dejé un dinero (tampoco nada del otro mundo, pero sí un dinero que te solventa unas buenas vacaciones) y él me lo ha ido devolviendo cada mes, poco a poco. Así ha sido hasta al mes siguiente de haberme dejado. Yo no sé mucho de su vida, por muy a pesar del empeño de la gente en mantenerte informado, por lo que no sé si le va mejor o peor. Porque en Madrid, a pesar de haberse excusado cuando me dejó diciendo que se iba a Ibiza a hacer la temporada, está. Y trabajo tenía. Yo sólo pido que esto termine cuanto antes. Que no haya ningún vínculo de conexión entre ambos más que el de la vida misma. Creo que le ha quedado todo claro, y espero, que actúe como tal. No obstante, no soy tan fuerte, y he estado afectado el resto del día.

Parte buena + Parte mala + Parte sin calificar aún.

Soy completamente feliz y me siento completamente vivo. Pero que nadie me pida que cuando de repente un día en el metro medio dormido leyendo mi libro (gracias por hacerme recuperar el hábito de la lectura “Beatrix Kiddo”) y huelo su “212 Carolina Herrera” (de los cojones) no me entre un biruji en el estómago y una amargura al pensar en lo bonito que podía haber sido.

Imagino que lo más positivo para mi mismo es pensar en lo bonito que fue. Falso en gran parte, pero bonito. Hoy, lo he vuelto a notar, y es que tengo la sensación de que yo a este chico le entiendo de una manera especial: cada uno quiere a su manera. Él dice que yo merezco ser feliz, es muy irónico. ¡Anda coño! ¡Es que la vida es irónica! ¡Y yo sin darme cuenta recórcholis!

Un día él se fumaba un porrito en la terraza de su nuevo piso mientras escuchaba Antonio Karmona (gracias de nuevo “Beatrix Kiddo”). Me escribió entonces un mail. Precioso. El detalle que nunca había tenido y justo en el momento que yo más lo necesitaba (en Milton amargaito perdio)… Hoy soy yo, quien mientras cuelgo este post en el que vuelvo a hablar de él (y eso que sentencié un día que ya no más) se fuma un porrito. A él en ese momento al menos, las canciones de Antonio le hacían pensar en mí. Yo con una frase así, me es inevitable pensar en él: “Dos gotas se caen al mar: una flota, la otra se ahoga. Las dos tiemblan no por igual, se fue, su par pensó: “that´s life””.