Mi verdadero “Paraíso”
Septiembre 29, 2009
Era un final de sábado aún muy prologado. El ambiente lo sentía como oscuro y húmedo. Y a pesar de ir muy pedo, recuerdo una conversación con un tío interesante y divertido, con mucho tonteo por ambas partes. Sin saber muy bien cómo ni por qué, cuando me quise dar cuenta, él ya no estaba.
Hoy me ha llamado un número que no tenía guardado. Era ese chico. Me he quedado de piedra. Ha sido ahí cuando me han venido a la mente los pocos recuerdos que acabo de mencionar.
Dice que se fue porque yo no era un chico de conocerle borracho y follarlo. Que yo tenía algo. Que le transmití algo especial.
Y no puedo evitar pensar que es un gesto que dice mucho de él. Que luego como todo, será el tiempo quien lo diga.
Yo sólo tengo un recuerdo vago de una conversación y de un chico que al hablar por teléfono con él, me ha gustado. Sinceramente.
Sé que muchos pensaréis que es una petardada de canción. Pero a parte de pensar que viene como anillo al dedo creo que pertenece a un disco importantísimo para las personas que creemos que el amor, es el motor del mundo. O al menos, de nuestras vidas.
Gañanes platónicos
Septiembre 17, 2009
Soy consciente de que (¡qué mal suena por dios!) últimamente empleo mucho este término: platónico. Y es que imagino que igual que soy una persona muy sexual que si por mí fuera, estaría como un monillo dale que te pego todo el día, soy un tío muy sentimental cuyo corazón no para de pensar, de idealizar y de distorsionar la realidad. Puede que sea un cinismo interior por mi parte, pero también es verdad que prefiero eso, a estar amargado con lo que viene a ser la vida.
Tengo muchos amores platónicos. Lo reconozco.
Cada uno me gusta por una cosa. Hay algunos más físicos y otros más psíquicos. Para mí, cada cual con su atractivo. Los hay:
- Que sólo tienen un atractivo físico.
- Que sólo tienen un atractivo psicológico (pero no son unos orcos de Sauron).
- Que reúnen ambas cualidades.
- Que reúnen ambas cualidades pero al fin y al cabo no les gustas ni de coña.
- Que reúnen ambas cualidades pero en el fondo sabes que no te convienen nada.
- Que son tontos y no reúnen nada, pero tú lo eres más y te encantan. No puedes evitarlo ni razonarlo. Mucho menos justificarlo. Y ahora me doy cuenta, que menos aún describirlo.
Hoy uno se ha caído de la lista. Es amigo de algún amigo mío de Facebook. “Mi ex”, le ha hecho un comentario y había una falta de ortografía. Y no es que me ría yo de eso, que faltaría más con todas las que yo cometo, pero no era una falta normal. Era una falta de una persona que puso una tilde (mal) para ocultar lo que realmente es, y por tanto, para dejar de ser lo que realmente es. Y hoy en día puedes ser más listo o menos, más guapo o menos, pero ante todo tienes que tener dignidad y aceptarte.
Frase de San Agustín: Conócete, acéptate y supérate.
Me quedo con la segunda sentencia. Acéptate; acéptate y lucha. Hay que mostrarse como uno realmente es. Y eso no es cuestión de faltas de ortografía ¿A cuántos se os pasado por la cabeza que yo soy un engreído y/o él un ignorante “sin estudios”? Es cuestión de ser uno mismo ¿Si no te quieres primero a ti con tus defectos, como vas a conseguir que los demás lo hagan?
El amigo de mi amigo o mi ex amor platónico me ha dado una lección. Espero que al compartirla, a vosotros también.
Y la lección que me ha dado, por cierto, evidentemente no es ortográfica. Es una lección humana, porque hasta de la persona que crees más ignorante, puedes aprender… Hombre, si digo yo que por algo me gustaría tanto el muchacho, jeje.
¿Per ché?
Septiembre 9, 2009
No sé ni como me atreví a hacerlo. Él estaba tumbado en frente nuestra y continuamente nos miraba… A mí especialmente… Pero claro, yo es que le estaba violando con la mirada.
Trescientos porros y quinientas cervezas después me armé de valor y decidí hablar con él. A la que venía del chiringuito, me dirigí directamente hacía él. Le ofrecí de mi bebida.
Adriano se llamaba. Cuando se presentó vino a darme la mano, y yo (en pelotas que estaba) renegué de la vida en ese momento. ¿Me lanzo y encima me llevo un choque de manos? ¡Una puta mierda! Le planté dos besazos bien dados.
Hemos jugado durante dos días a ser novios principiantes, es decir, empalagosos, melosos y sedientos de sexo en cada momento.
Anoche, cuando llegamos al bar donde habíamos quedado, al verme, me dio dos besos de una manera muy distante y no un piquito como “siempre”. Sabía que algo pasaba. Miré de frente y lo entendí todo. Un wenorro de camiseta verde le miraba fijamente. El juego a ser novios había terminado. Me lo levantaron en mi cara…
Dos días que no cambio por nada en el mundo.
Por cierto, de alguna manera en plan expediente X, de mi cámara desaparecieron unas fotos preciosas que nos hicieron a Adriano y a mí… La memoria se vació y me he quedado sin ellas. Sólo me queda cerrar los ojos y recordar aquellas puesta de sol compartiendo la misma toalla como dos tontos… No era mal chico para nada, simplemente era otro más que no valía… Lo que sigue viniendo a ser la vida.